Errores preanalíticos en el laboratorio clínico: cuáles son y cómo reducirlos
La mayoría de los errores de laboratorio no ocurren en el analizador, sino antes: en la identificación, la toma, el tubo y el traslado. Cuáles son los más comunes, cómo detectarlos y qué cambiar para que no se repitan.

Cuando un resultado sale raro, la primera sospecha suele caer sobre el analizador o el reactivo. Pero en la mayoría de los casos el problema empezó antes: un tubo mal identificado, una muestra hemolizada, un volumen insuficiente o una muestra que esperó demasiado. Esta guía repasa los errores preanalíticos más comunes, cómo reconocerlos y qué cambios concretos los reducen.
¿Qué son los errores preanalíticos?
Los errores preanalíticos son los que ocurren antes de que la muestra se analice: desde la solicitud del estudio y la preparación del paciente hasta la toma, la identificación, el transporte y la recepción en el laboratorio. Son la fuente más frecuente de errores en el laboratorio clínico, y casi todos se pueden prevenir con procesos claros y buena identificación.
Por qué la fase preanalítica concentra la mayoría de los errores
El analizador trabaja con controles, calibraciones y reglas de calidad. La fase preanalítica, en cambio, depende de muchas personas, a veces fuera del laboratorio: recepción, quien toma la muestra, el mensajero, el paciente que tenía que llegar en ayunas.
Un estudio clásico en un laboratorio de urgencias hospitalario, de Carraro y Plebani (2007), clasificó los errores confirmados en tres meses de trabajo: 61.9 % fueron preanalíticos, 15 % analíticos y 23.1 % postanalíticos. Los más frecuentes en la fase preanalítica fueron el llenado incorrecto del tubo y los errores de identificación del paciente (resumen del estudio). Las cifras cambian de un estudio a otro y de un tipo de laboratorio a otro, pero la conclusión se repite: la mayor parte del riesgo está antes del analizador.
Los errores preanalíticos más comunes
| Etapa | Error | Qué provoca |
|---|---|---|
| Solicitud | Estudio equivocado u omitido, orden ilegible | Se procesa lo que no se pidió o falta lo que sí |
| Preparación del paciente | Sin ayuno cuando el estudio lo pide, medicamento o ejercicio no informado | Resultado válido técnicamente, pero no interpretable |
| Identificación | Etiqueta con el nombre de otro paciente, tubo sin etiqueta, etiqueta pegada después | El error más grave: un resultado correcto en el expediente equivocado |
| Toma | Torniquete prolongado, aguja muy fina, extracción difícil | Hemólisis, coágulos, valores alterados |
| Tubo | Tubo equivocado, orden de llenado incorrecto, volumen insuficiente | Muestra no apta o resultados alterados por el aditivo |
| Transporte | Demora, temperatura inadecuada, tubos agitados | Degradación de la muestra |
| Recepción | Muestra que no llega, llega sin registro o se pierde | Retrabajo, nueva toma, paciente molesto |
Errores de identificación
Son los menos frecuentes en número, pero los de mayor impacto: un resultado perfecto asignado al paciente equivocado puede llevar a una decisión clínica equivocada en dos personas a la vez. Las causas típicas son etiquetar los tubos antes de la toma y separados del paciente, escribir a mano, o atender a dos pacientes en la misma silla sin cambiar de lote de etiquetas.
Muestras hemolizadas, lipémicas o coaguladas
La hemólisis (rotura de glóbulos rojos) libera su contenido al suero o plasma y altera varios analitos; el ejemplo más conocido es el potasio. Suele venir de una extracción difícil, una aguja muy fina, agitar el tubo con fuerza o forzar la sangre a través de la aguja al pasarla de una jeringa al tubo. La lipemia suele estar relacionada con la preparación del paciente, y los coágulos en tubos con anticoagulante, con un mezclado insuficiente justo después de la toma.
Tubo equivocado o mal llenado
Cada estudio va en un tipo de tubo con su aditivo, y el tubo necesita la proporción correcta de sangre y aditivo. Un tubo de citrato para coagulación con poco volumen o un tubo con EDTA usado para un estudio que no lo admite producen resultados que no sirven, aunque el analizador los procese sin protestar.
El orden de llenado también cuenta
Cuando se llenan varios tubos en la misma punción, el orden importa porque un aditivo puede pasar al siguiente tubo. La referencia más usada es la guía CLSI GP41: cultivo, citrato (tapón azul claro), suero (rojo u oro), heparina (verde), EDTA (lila) y fluoruro (gris). Ten la secuencia a la vista en cada sillón de toma.
Demoras y transporte
Una muestra que espera demasiado entre la toma y el procesamiento puede cambiar: la glucosa baja si no se separa o no se usa el tubo adecuado, y algunos analitos son sensibles a la temperatura o a la luz. Las tomas a domicilio y las sucursales son las más expuestas, porque la muestra viaja.
Cómo detectar un error preanalítico
Muchos errores no se ven en el tubo. Estas señales ayudan a sospecharlos antes de liberar un resultado:
- Inspección visual en recepción: color del suero o plasma, coágulos, volumen, tubo correcto para el estudio.
- Índices de interferencia del analizador: muchos equipos de química reportan índices de hemólisis, ictericia y lipemia. Úsalos como criterio de rechazo o de comentario, no solo como dato.
- Delta check: comparar el resultado con el anterior del mismo paciente. Un cambio grande e inexplicable puede ser un error de identificación.
- Combinaciones imposibles: resultados que no son compatibles entre sí o con el paciente (edad, sexo, diagnóstico) son una alerta.
- Tiempo entre toma y recepción: si no registras la hora de la toma, no puedes saber si la muestra esperó demasiado.
Cómo reducir los errores preanalíticos, paso a paso
- 1
Escribe el procedimiento de toma y tenlo a la vista
Una hoja por área, con preparación del paciente, tubos por estudio, orden de llenado y mezclado. Es más útil pegada en el sillón de toma que guardada en una carpeta.
- 2
Identifica con dos datos y en presencia del paciente
Pregunta nombre completo y fecha de nacimiento (no "¿usted es la señora García?") y etiqueta cada tubo frente al paciente, justo después de la toma.
- 3
Usa etiquetas impresas con código de barras
Elimina la escritura a mano y permite que el analizador y el sistema lean la muestra sin transcribir. Una etiqueta por tubo, no una por orden.
- 4
Indica qué tubo lleva cada estudio
Que quien toma la muestra no tenga que recordar de memoria qué tubo va con qué estudio: lo ideal es que el sistema lo diga al momento de la toma.
- 5
Registra hora de toma y de recepción
Con los dos horarios puedes medir demoras y decidir si una muestra sigue siendo válida.
- 6
Define criterios de rechazo y aplícalos siempre
Hemólisis, lipemia, coágulo, volumen insuficiente, tubo incorrecto, muestra sin identificar. Escríbelos y registra cada rechazo con su motivo.
- 7
Revisa los rechazos cada mes
Agrupa por motivo, por turno, por sucursal y por persona que tomó la muestra. Ahí aparecen los patrones que una sola muestra no muestra.
Criterios de rechazo: qué hacer con cada caso
| Situación | Acción habitual | Registro |
|---|---|---|
| Muestra sin identificar o con datos que no coinciden | Rechazar y pedir nueva toma; no "corregir" la etiqueta | Motivo, quién la tomó, sucursal |
| Hemólisis visible o índice por encima del límite del método | Rechazar los analitos afectados o pedir nueva toma | Motivo y analitos afectados |
| Volumen insuficiente o proporción incorrecta con el aditivo | Nueva toma | Motivo y tipo de tubo |
| Coágulo en tubo con anticoagulante | Nueva toma | Motivo |
| Tubo incorrecto para el estudio | Nueva toma | Motivo y estudio |
| Demora fuera del tiempo aceptado por el método | Evaluar según el analito; en general, nueva toma | Hora de toma y de recepción |
Los límites exactos (cuánta hemólisis tolera cada método, cuánto puede esperar cada analito) dependen del fabricante del reactivo y del método. Consúltalos en sus instrucciones de uso y escríbelos en tu procedimiento.
Indicadores para medir la fase preanalítica
Lo que no se mide no mejora. Estos indicadores son fáciles de calcular si registras los rechazos con su motivo:
Lista de verificación
0 / 6Más que compararte con una cifra de otro laboratorio, compárate contigo mismo mes a mes. Si la hemólisis sube en una sucursal, el problema suele ser de técnica o de transporte en ese punto, y se corrige con capacitación específica.
Dónde ayuda un sistema de laboratorio
Un LIS no reemplaza la buena técnica de toma, pero sí cierra varias puertas a los errores más comunes:
- Identificación: la orden genera etiquetas con código de barras por tubo, sin escribir a mano.
- Tubo correcto: cada estudio sabe en qué tubo va, y quien toma la muestra lo ve en pantalla.
- Trazabilidad: estados como recolectada, recibida o rechazada muestran qué muestras llegaron y cuáles faltan.
- Rechazos con motivo: cada rechazo queda registrado y se puede analizar después.
- Sin transcripción: con el analizador conectado, el resultado llega a la orden correcta por el código de barras, sin captura manual.
En Sensilo, la toma de muestras funciona así: una cola de pacientes por tomar, etiquetas con código de barras por tubo y registro de muestras rechazadas por hemólisis, lipemia, volumen insuficiente o coágulo, con un catálogo de motivos que puedes ajustar. Las muestras de sucursales y tomas a domicilio se marcan como recibidas al escanear su etiqueta, y con los analizadores conectados el resultado llega solo a su orden. Si tienes varias sedes, cada sucursal tiene su propia cola de toma.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los errores preanalíticos más frecuentes?
Los más citados en los estudios son la identificación incorrecta del paciente o la muestra, el volumen insuficiente o la proporción incorrecta con el aditivo, la hemólisis, los coágulos y el tubo equivocado para el estudio.
¿Qué porcentaje de los errores de laboratorio son preanalíticos?
Depende del estudio y del tipo de laboratorio, pero suelen ser la mayoría. En un estudio de Carraro y Plebani (2007) en un laboratorio de urgencias, el 61.9 % de los errores confirmados fueron preanalíticos.
¿Por qué se hemoliza una muestra?
Las causas más comunes son una extracción difícil, una aguja muy fina, agitar el tubo con fuerza en lugar de invertirlo con suavidad, forzar la sangre al pasarla de una jeringa al tubo y demoras o temperaturas inadecuadas en el transporte.
¿Se puede corregir una etiqueta mal puesta?
No es recomendable. Si hay duda sobre a quién pertenece una muestra, lo seguro es rechazarla y pedir una nueva toma. Corregir la etiqueta después elimina justamente la garantía que da la identificación.
¿Cómo bajo el número de muestras rechazadas?
Registra cada rechazo con su motivo, revisa los datos cada mes por motivo, punto de toma y turno, y corrige con capacitación específica donde se concentran. Las etiquetas impresas y la indicación del tubo por estudio eliminan buena parte de los errores de identificación y de tubo.
La fase preanalítica no tiene el control automático del analizador, por eso depende de procesos sencillos aplicados siempre: identificar bien, usar el tubo correcto, registrar tiempos y rechazar con motivo. Con esos datos, cada mes sabes dónde se están originando los errores y puedes corregirlos.
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